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sábado, 12 de octubre de 2013

El gen egoísta

" Somos máquinas de supervivencia, vehículos autómatas programados a ciegas con el fin de preservar las egoístas moléculas conocidas con el nombre de genes."

Richard Dawkins en "El gen egoísta"

domingo, 13 de enero de 2013

La madre de todas las burkas

Efectivamente, la evolución de la vida compleja en su propia existencia en un mundo que obedece las leyes físicas es maravillosamente sorprendente —o debería serlo por el hecho de que esa sorpresa es una emoción que puede existir solo en un cerebro que es producto de este muy sorprendente proceso—. Hay un sentido antrópico, entonces, en el que nuestra existencia no sería sorprendente. Quiero pensar que hablo para mis colegas humanos al insistir, sin embargo, que es desesperantemente sorprendente.
Pensemos en ello. En un planeta y posiblemente solo un planeta en todo el Universo las moléculas que normalmente no generarían nada más complicado que un trozo de piedra se juntan a sí mismas en trozos de materia del tamaño de una piedra de una forma tan asombrosamente compleja que son capaces de correr, saltar, nadar, volar, ver, oír, capturar y comer a otros trozos animados de complejidad similar, capaces en algunos casos de pensar y sentir, y de enamorarse de otros trozos de materia compleja. Ahora comprendemos esencialmente cómo se hizo el truco, pero solo desde 1859. Antes de esa fecha parecería, efectivamente, algo muy, muy extraño. Ahora, gracias a Darwin, es simplemente muy extraño. Darwin se apoderó de la ventana del burka y le dio un tirón para dejarla abierta, permitiendo el paso de un flujo de entendimiento cuya deslumbrante novedad y cuyo poder para elevar el espíritu humano quizá no tuvo precedentes —a menos que fuera la comprensión de Copérnico de que la Tierra no era el centro del Universo.

Dawkins en "El espejismo de Dios"

sábado, 12 de enero de 2013

La Biblia como fuente literaria

La Biblia del Rey Jaime de 1611 —la Versión Autorizada— incluye pasajes de extraordinario mérito literario por derecho propio; por ejemplo, El Cantar de los Cantares y el sublime Eclesiastés (que me han dicho que es muy hermoso también en el original hebreo). Pero la razón principal de que la Biblia inglesa necesite formar parte de nuestra educación es que es un libro que supone una fuente principal de cultura literaria. Lo mismo vale para las leyendas de los dioses griegos y romanos, y hemos aprendido sobre ellos sin tener que preguntarnos si creemos en ellos. Aquí hay una lista rápida de frases bíblicas, o inspiradas en la Biblia, que se emplean comúnmente en inglés literario o conversacional, desde la alta poesía hasta los gastados clichés, desde los proverbios al cotilleo.
«Creced y multiplicaos»; «Al este del Edén»; «La costilla de Adán»; «¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?»; «La señal de Caín»; «Más viejo que Matusalén»; «Un plato de lentejas»; «Vendió su primogenitura»; «La escalera de Jacob»; «Capa de muchos colores»; «Entre el trigo extraño»; «Ciego en Gaza»; «La fertilidad de la tierra»; «El ternero cebado»; «Extraños en una tierra extraña»; «La zarza ardiente»; «Una tierra que mana leche y miel»; «Deja ir a mi pueblo»; «Ollas de carne»; «Ojo por ojo y diente por diente»; «Está seguro de que tu pecado te encontrará»; «La manzana de su ojo»; «Las estrellas en sus cursos»; «Cuajada en copa de príncipes»; «Las huestes de Midián»; «Sibolet»; «Del fuerte salió dulzura»; «Les dio una soberana paliza»; «Filisteos»; «Un hombre tras su propio corazón»; «Como David y Jonatán»; «Más maravilloso que amoríos de mujeres»; «¿Cómo cayeron los valientes?»; «Cordero de oveja»; «Hombre de Belial»; «Jezabel»; «La reina de Saba»; «Sabiduría de Salomón»; «No se me dijo ni la mitad»; «Se ciñó la cintura»; «Disparar al azar su arco»; «Los amigos de Job»; «La paciencia de Job»; «He roído mis huesos con los dientes»; «El valor de la sabiduría es mayor que el de los rubíes»; «Leviatán»; «Fíjate en la hormiga, perezoso; mira su conducta y hazte sabio»; «Quien escatima la vara quiere mal a su hijo»; «Una palabra en sazón»; «Vanidad de vanidades»; «Todo tiene su tiempo y su momento»; «La carrera no es para los veloces, ni el combate para los héroes»; «Componer libros es una tarea sin fin»; «Soy la rosa de Sharon»; «Eres huerto cercado»; «Las raposas pequeñas»; «Las aguas caudalosas no podrían extinguir el amor»; «Forjarán de sus espadas azadones»; «Moler el rostro de los pobres»; «Morará el lobo con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito»; «Déjanos comer y beber, porque mañana moriremos»; «Dispón lo referente a tu casa»; «La voz que clama en el desierto»; «No hay paz para los malos»; «Ver cara a cara»; «Le arrancaron de la tierra de los vivos»; «Bálsamo de Galaad»; «¿Puede el leopardo cambiar sus manchas?»; «El momento de la despedida»; «Un Daniel en la guarida del león»; «El que siembra vientos recoge tempestades»; «Sodoma y Gomorra»; «No solo de pan vive el hombre»; «Apártate de mí, Satán»; «La sal de la tierra»; «Esconder la luz bajo el celemín»; «Poner la otra mejilla»; «Avanzar una milla más»; «Ni la polilla ni la herrumbre los destruyen»; «No echéis las perlas a los cerdos»; «Lobos con piel de cordero»; «Llanto y crujir de dientes»; «El cerdo de Gadará»; «Vino nuevo en odres viejos»; «Sacudir el polvo de los pies»; «Quien no está conmigo está contra mí»; «El juicio de Salomón»; «Cayó en terreno pedregoso»; «A un profeta solo se le desprecia en su tierra»; «Las migajas de la mesa»; «El signo de los tiempos»; «Guarida de ladrones»; «Fariseo»; «Sepulcros blanqueados»; «Guerras y rumores de guerras»; «Criado bueno y fiel»; «Separar las ovejas de las cabras»; «Me lavo las manos»; «El sábado se instituyó para el hombre, no el hombre para el sábado»; «Dejad que los niños se acerquen a mí»; «La ofrenda de la viuda»; «Médico, cúrate a ti mismo»; «El buen samaritano»; «Cruzar al otro lado»; «Las uvas de la ira»; «La oveja descarriada»; «El hijo pródigo»; «Una gran sima establecida»; «Aquel cuyo zapato no soy digno de desatar»; «Arrojar la primera piedra»; «Jesús lloró»; «Nadie tiene mayor amor que este»; «Dudoso santo Tomás»; «Camino de Damasco»; «Una ley en sí mismo»; «Ver mediante un espejo, borrosamente»; «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?»; «Un aguijón en la carne»; «Caídos en desgracia»; «No ser bebedor ni pendenciero»; «La raíz de todo mal»; «Combatir el buen combate»; «Toda carne es como heno»; «El ser más débil»; «Soy el Alfa y la Omega»; «Armagedón»; «Desde lo más profundo»; «Quo Vadis»; «Llueve sobre el justo y sobre el injusto».
Cada uno de esos modismos, frases o clichés proviene directamente de la Versión Autorizada de la Biblia del Rey Jaime. Seguramente la ignorancia de la Biblia supone el empobrecimiento de la apreciación de la literatura inglesa. Y no solo de la literatura solemne y seria.

Dawkins en "El espejismo de Dios"

La mejora de la conciencia

Nuestra sociedad, incluido el sector no religioso, ha aceptado la ridícula idea de que es normal y correcto adoctrinar a niños pequeños en la religión de sus padres, y colocarles etiquetas religiosas —«niño católico», «niño protestante», «niño judío», «niño musulmán», etc.—, aunque no acepta otras etiquetas comparables: no se dice niño conservador, niño liberal, niño republicano, niño demócrata. Por favor, por favor, mejoren su conciencia acerca de esto y súbanse por las paredes cuando lo escuchen. Un niño no es un niño cristiano, ni un niño musulmán, sino un niño de padres cristianos o un niño de padres musulmanes. Esta última nomenclatura, por cierto, sería una pieza excelente para la mejora de la conciencia de los propios niños. Una niña de quien se dice que es «hija de padres musulmanes» inmediatamente se dará cuenta de que la religión es algo que ella puede elegir —o rechazar— cuando sea lo suficientemente mayor como para hacerlo.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

Sobre la fe

De forma más general (y esto no se aplica menos al cristianismo que al islam), lo que es realmente pernicioso es la práctica de enseñar a los niños que la fe en sí misma es una virtud. La fe es un mal precisamente porque no requiere justificación y no tolera los argumentos. Enseñar a los niños que la fe indiscutida es una virtud les prepara —dados otros ciertos ingredientes que no son difíciles de adquirir— para crecer en potencialmente armas letales para futuras yihads o cruzadas. Inmunizados contra el miedo por la promesa de un Paraíso para los mártires, la auténtica cabeza de la fe merece un lugar privilegiado en la historia de los armamentos, junto con el arco, el caballo de guerra, el tanque y la bomba de fragmentación. Si se enseñara a los niños a cuestionarse sus creencias y a pensar en ellas, en vez de educarlos en la superior virtud de la fe sin cuestión, podríamos apostar a que no habría terroristas suicidas. Los terroristas suicidas hacen lo que hacen porque realmente creen lo que les enseñan en sus escuelas religiosas: que el deber hacia Dios excede todas las demás prioridades, y que el martirio en su servicio será recompensado en los jardines del Paraíso. Y han aprendido esa lección no necesariamente de fanáticos extremistas, sino de instructores religiosos principales, decentes y gentiles, quienes les han organizado en sus madrasas, les han sentado en filas, moviendo rítmicamente arriba y abajo sus inocentes cabecitas mientras que aprendían cada palabra del libro sagrado como loros enloquecidos. La fe puede ser muy, muy peligrosa, e implantarla deliberadamente en la vulnerable mente de un niño inocente es un error de extrema gravedad.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

Fundamentalismo y la subversión de la ciencia

No soy más fundamentalista cuando digo que la evolución es cierta que cuando digo que Nueva Zelanda está en el hemisferio Sur. Creemos en la evolución porque hay evidencias que la apoyan, y dejaríamos de creer en ella si de la noche a la mañana aparecieran nuevas evidencias que la negaran. Ningún fundamentalismo real afirmaría nunca algo así. Es demasiado fácil confundir el fundamentalismo con la pasión. Puede que parezca apasionado cuando defiendo la evolución frente al creacionismo fundamentalista, aunque esto no se debe en sí a una rivalidad fundamentalista. Se debe a que la evidencia de la evolución es tan abrumadoramente fuerte que, de manera apasionada, me sobrecoge el hecho de que mi oponente no pueda verlo —o, más habitualmente, que se niegue a verlo porque contradice a su libro sagrado—. Mi pasión aumenta cuando pienso en cuán perdidos están los pobres fundamentalistas y todos aquellos en quienes ellos influyen. Las verdades de la evolución, al igual que otras muchas verdades científicas, son tan bellas y fascinantes; ¡cuán terriblemente trágico sería morir sin habernos dado cuenta de todo ello! Por supuesto que eso me apasiona. ¿Cómo no? Pero mi creencia en la evolución no es fundamentalismo, y tampoco es fe, porque sé que yo podría cambiar mi manera de pensar, y lo haría con gusto, si apareciera una nueva evidencia que lo requiriera.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

La religión como fuerza divisiva

Indudablemente la religión es una fuerza divisiva y esta es una de las principales acusaciones que se lanzan contra ella. Aunque se dice frecuente y correctamente que las guerras, y las enemistades entre grupos religiosos o sectas, raramente tienen que ver con los desacuerdos teológicos. Cuando un paramilitar protestante del Úlster asesina a un católico, no está diciendo a sí mismo: «¡Toma, bastardo transustanciacionista, mariólogo, quemaincienso!». Es mucho más probable que lo que esté haciendo es vengar la muerte de otro protestante asesinado por otro católico, quizá en el transcurso de una venganza mantenida durante generaciones. La religión es una etiqueta para las enemistades y venganzas entre diferentes grupos, no necesariamente peor que otras etiquetas como el color de la piel, el idioma o el equipo de fútbol favorito, aunque a menudo se utilice en ocasiones en las que no se utilizan otras etiquetas.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

viernes, 4 de enero de 2013

Por qué es casi seguro qué no hay dios

1. Uno de los grandes retos para el intelecto humano, a lo largo de los siglos, ha sido explicar cómo aparece en el Universo la compleja e improbable apariencia de diseño.
2. La tentación natural es atribuir a la apariencia de diseño el propio diseño. En el caso de un artefacto creado por el hombre, como un reloj, el diseñador realmente fue un inteligente ingeniero. Es muy tentador aplicar la misma lógica a un ojo o a un ala, a una araña o a una persona.
3. La tentación es falsa, porque la hipótesis del diseñador genera inmediatamente el problema de quién ha diseñado al diseñador. Todo el problema con el que empezamos fue el de explicar la improbabilidad estadística. Obviamente, no es solución postular algo incluso más improbable. Necesitamos una «grúa», no un «gancho celestial», porque solo una grúa puede realizar la tarea de trabajar gradual y plausiblemente desde la simplicidad hacia la, de otra forma, improbable complejidad.
4. Con mucho, la grúa más ingeniosa y poderosa descubierta es la evolución darwiniana mediante la selección natural. Darwin y sus sucesores han demostrado cómo las criaturas vivientes, con su espectacular improbabilidad estadística y su apariencia de diseño, han evolucionado desde unos inicios simples mediante lentas y graduales etapas. Ahora podemos decir con seguridad que la ilusión del diseño en las criaturas vivientes es simplemente eso, una ilusión.
5. Todavía no tenemos una grúa equivalente para la física. La teoría de un cierto tipo de Multiuniverso podría, en principio, hacer por la física el mismo trabajo explicativo que el darwinismo hizo por la biología. Este tipo de explicación es en apariencia menos satisfactoria que la versión biológica del darwinismo, porque requiere mayores cantidades de suerte. Pero el principio antrópico nos faculta a postular mucha más suerte que con la que se siente confortable nuestra limitada intuición humana.
6. No deberíamos perder la esperanza de que apareciera una grúa mejor en la física, algo tan poderoso como es el darwinismo para la biología. Pero incluso en ausencia de una grúa casi totalmente satisfactoria similar a la biológica, las relativamente débiles grúas de que disponemos en el presente son, cuando se conjugan con el principio antrópico, autoevidentemente mejores que la autoderrotada hipótesis del gancho celestial de un diseñador inteligente.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

Variante darwiniana de la teoría del Multiuniverso

Otro físico teórico, Lee Smolin, ha desarrollado una tentadora variante darwiniana de la teoría del Multiuniverso, incluyendo tanto elementos seriales como paralelos. La idea de Smolin, expuesta en La vida del Cosmos, depende de la teoría de los universos hijo que han nacido de los universos padre, no en un gran crujido protegido por completo, sino más localizadamente, en agujeros negros. Smolin añade una forma de herencia: las constantes fundamentales de un universo hijo son versiones ligeramente «mutadas» de las constantes de su padre. La herencia es el ingrediente fundamental de la selección natural darwiniana, y el resto de la teoría de Smolin fluye naturalmente. Esos universos que tienen lo que hace falta para «sobrevivir» y «reproducirse» llegan a predominar en el Multiuniverso. «Lo que hace falta» incluye durar lo suficiente como para reproducirse. Dado que el hecho de la reproducción tiene lugar en agujeros negros, los universos seleccionados deberían tener lo necesario para generar agujeros negros. Esta capacidad implica varias otras propiedades. Por ejemplo, la tendencia de la materia a condensarse en nubes y luego en estrellas es un prerrequisito para generar agujeros negros. También las estrellas son, como ya hemos visto, precursoras del desarrollo de una interesante química, y de ahí la vida. Así, como sugiere Smolin, ha habido una selección natural darwiniana de universos en el Multiuniverso, favoreciendo de forma directa la evolución de la fecundidad del agujero negro e indirectamente la producción de vida.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

viernes, 28 de diciembre de 2012

Personificación de objetos inanimados como agentes.

J. Anderson Thomson, desde su perspectiva de psiquiatra evolucionista (...) apunta (...) : el prejuicio psicológico que todos tenemos hacia la personificación de objetos inanimados como agentes. Como dice Thomson, estamos más inclinados a confundir una sombra con un ladrón que a un ladrón con una sombra. Una negación falsa puede ser fatal. En una carta que me dirigió, sugería que, en nuestro pasado ancestral, el mayor reto de nuestro entorno iba del uno al otro. «El legado de esto es la asunción por defecto, a menudo temor, de la intención humana. Tenemos mucha dificultad para ver cualquier cosa distinta de la causalidad humana». De una forma natural generalizamos eso como intención divina.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

La veneración de los vacíos

La búsqueda de ejemplos particulares de complejidad irreducible es, fundamentalmente, una forma de proceder nada científica: un caso especial de argumentar a partir de la ignorancia actual. Apela a la misma lógica defectuosa que la estrategia de «el Dios de los Vacíos» condenada por el teólogo Dietrich Bonhoeffer. Los creacionistas buscan denodadamente un vacío en el conocimiento o en la comprensión de hoy día. Si se encuentra un vacío aparente, se asume que Dios, por defecto, debe rellenarlo. Lo que preocupa a los teólogos serios como Bonhoeffer es que los vacíos se reducen según avanza la ciencia, y finalmente Dios se ve amenazado con nada que hacer y ningún lugar donde ocultarse. Lo que preocupa a los científicos es algo más. Es parte esencial del proyecto científico admitir la ignorancia, incluso regocijarse en ella como reto para futuras conquistas. Como ha escrito mi amigo Matt Ridley, «la mayoría de los científicos están aburridos de lo que ya se ha descubierto. Es su ignorancia la que los dirige». Los místicos se regocijan en el misterio y quieren que siga siendo misterioso. Los científicos se regocijan en el misterio por una razón distinta: les da algo que hacer. (...)  uno de los verdaderamente nefastos efectos de la religión es que nos inculca como virtud el estar satisfechos con el desconocimiento.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

Complejidad irreductible

La «lógica» creacionista siempre es la misma. Algún fenómeno natural es demasiado improbable estadísticamente, demasiado complejo, demasiado bello, inspira demasiado sobrecogimiento como para existir por casualidad. El diseño es la única alternativa a la casualidad que los autores pueden imaginar. Por lo tanto, un diseñador tuvo que haberlo hecho. Y la respuesta de la ciencia a esta defectuosa lógica es también siempre la misma. El diseño no es la única alternativa a la casualidad. La selección natural es una alternativa mejor. Efectivamente, el diseño no es una alternativa real para todo, porque origina un problema aún mayor que el que resuelve: ¿quién diseñó al diseñador? Tanto la casualidad como el diseño fracasan como soluciones al problema de la improbabilidad estadística porque uno de ellos es el problema y el otro regresa a él. La selección natural es una solución real. Es la única solución factible que haya sido propuesta. Y no es solo una solución factible; es una solución de un poder y una elegancia impresionantes.
¿Qué es lo que hace que la selección natural consiga ser una solución al problema de la improbabilidad, mientras que tanto la casualidad como el diseño fracasen en la parrilla de salida? La respuesta es que la selección natural es un proceso acumulativo, que divide el problema de la improbabilidad en partes más pequeñas. Cada una de esas pequeñas piezas es ligeramente improbable, aunque no tan prohibitivamente. Cuando se comparan en series grandes números de esos eventos ligeramente improbables, el producto final de esa acumulación es, en efecto, muy improbable, lo suficientemente improbable como para estar más allá del alcance de la casualidad. Son esos productos finales los que conforman el objeto del reciclado y aburrido argumento creacionista. El creacionista pierde completamente el norte porque él (las mujeres no deberían por una vez pensar que están excluidas por el pronombre) insiste en tratar el origen de la improbabilidad estadística como un evento singular. No entiende el poder de la acumulación.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

viernes, 21 de diciembre de 2012

La hipótesis de Dios

Definiré la Hipótesis de Dios de forma que tenga una defensa más fácil: existe una inteligencia sobrenatural y sobrehumana que, deliberadamente, diseñó y creó el Universo y todo lo que contiene, incluyéndonos a nosotros. Este libro defenderá un punto de vista alternativo: cualquier inteligencia creativa, con suficiente complejidad como para diseñar algo, solo existe como producto final de un prolongado proceso de evolución gradual. Las inteligencias creativas, tal cual han evolucionado, llegan necesariamente tarde al Universo, y por lo tanto, no pueden ser las responsables de su diseño. Dios, en el sentido ya definido, es un espejismo.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

Libertad religiosa

Si los partidarios del apartheid hubieran sido listos, habrían aducido —por lo que sinceramente sé— que permitir la mezcla racial va en contra de su religión. Una buena parte de la oposición se habría alejado respetuosamente de puntillas. Y no tiene sentido clamar que este es un paralelismo injusto porque el apartheid no tiene justificación racional alguna. Todo el propósito de la fe religiosa, su fortaleza y su principal esplendor radican en que no dependen de justificaciones racionales. Del resto de nosotros se espera que defendamos nuestros prejuicios. Pero pídale a una persona religiosa que justifique su fe, y estará infringiendo «su libertad religiosa».

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

El respeto inmerecido

Una suposición general, que acepta casi todo el mundo en nuestra sociedad —los no-religiosos incluidos—, es que la fe religiosa es especialmente vulnerable a la ofensa y que debería ser protegida por un muro de respeto inusualmente grueso, de una forma diferente al respeto que todo ser humano debería prestar a los demás.
Douglas Adams lo expresó tan bien en un discurso improvisado en Cambridge, poco antes de su muerte (5), que nunca me cansaré de compartir sus palabras:

" La religión... contiene ciertas ideas en su interior que podemos llamar sagradas o santas o lo que se quiera. Lo que esto significa es: «Aquí hay una idea o una noción de la que no te está permitido decir nada malo. Nada en absoluto. ¿Y por qué no?... Porque no». Si alguien vota a un partido con el que no se está de acuerdo, uno es libre de discutir sobre él lo que quiera; todo el mundo tendrá un argumento en contra, pero nadie se sentirá agredido por ello. Si alguien piensa que los impuestos deberían subir o bajar, eres libre de tener un argumento en contra. Pero, por otro lado, si alguien dice: «Mi religión me dice que no debo mover ni un interruptor en sábado», tú dices: «Yo lo respeto». ¿Por qué se supone que es legítimo apoyar al Partido Conservador o al Partido Laborista, a los republicanos o a los demócratas, a este modelo económico en vez de a aquel, a Macintosh en vez de a Windows, pero no lo es tener una opinión acerca de cómo comenzó el Universo, acerca de quién creó el Universo…, porque es sagrado?... No solemos desafiar las ideas religiosas, pero ¡es muy interesante ver qué ola de protestas se generan cuando Richard [9] lo hace!
Todo el mundo se pone absolutamente frenético con esto porque no se nos permite decir esas cosas. Pero si se piensa racionalmente no hay razón por la que esas ideas no puedan estar tan abiertas al debate como cualquier otra, excepto si, de alguna forma, hemos acordado entre nosotros que no deberían estarlo."

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"

Ateísmo

Los pensamientos y las emociones humanas surgen de interconexiones de entidades físicas extremadamente complejas dentro del cerebro. Un ateo, en este sentido de naturalista filosófico, es alguien que cree que no hay nada más allá del mundo natural y físico, que no hay ninguna inteligencia creativa sobrenatural escondiéndose detrás del Universo observable, que no hay un alma que dure más que el cuerpo y que no hay milagros —excepto en el sentido de fenómenos naturales que todavía no comprendemos—. Si hay algo que parece que está más allá del mundo natural tal como hoy imperfectamente se conoce, esperamos conocerlo finalmente e incluirlo dentro de ese mundo natural. Lo mismo ocurre cuando somos capaces de identificar por separado los siete colores del arco iris: eso no hace que sea menos maravilloso.

Richard Dawkins en "El espejismo de Dios"