domingo, 27 de mayo de 2012
Las Cartas del Amor
Ismael Serrano
Eduardo Galeano, un escritor uruguayo al que no conozco.
Ismael Serrano, un gran cantautor.
La primera vez que escuché a Galeano, fue por un compañero. No le di importancia.
La segunda vez que escuché a Galeano fue en una entrevista con Ricardo Rocha. Tampoco le di importancia.
Y no porque no fuera importante, si no que Rocha se me hace un pseudo-intelectual, y no me gusta nada de lo que hace, ni lo que dice.
La tercera vez que escuché a Galeano, fue en una canción-relato de Ismael Serrano. Aqui empieza lo interesante.
Hasta ahora sigue sin interesarme Galeano, igual mas tarde vuelve viene el interés.
Asi que por ahora, le dejo la versión de Ismael Serrano, y dejó el cuento de Galeano.
"No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta." Eduardo Galeano
“Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores, casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo que les paso fue que él había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo: -Bueno, ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión. Se acercó a la mesa y dijo: -¿Me permite?-Por supuesto Esto sólo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general cuando dices: -¿Me permites?, dicen -¿De qué? A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe, yo qué sé, habrá que inventar otra historia en la que ella le dice ¿De qué?, en este caso ella lo invito a él para que se sentase, y él se sentó. Y claro, no había de que hablar, y: -¿y qué lees? Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, y ya mal, empezamos mal, muy mal, por ahí no. -Pues bonito día Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo: -Sí la verdad es que hace un bonito día Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que le caracteriza y fueron profundizando. Al principio él para llamar su atención contó alguna mentira, que si era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde, cuando ya se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola. Por entonces ya estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que pensaban al principio, y compartían gustos cinematográficos, y por eso fue que él le dijo: -Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella? Y ella:-No-Oye, quedamos el fin de semana-Vale Y aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no, pero el caso es que él rompía a llorar en cada escena en la que salía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció, yo quiero pensar que era de verdad. Resulta que coincidían en más gustos, y también en los musicales, y le dijo: -Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano-Ismael ¿qué?-Pero a ti, ¿te gustan los cantautores?-Los de verdad me gustan Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de “Vértigo”, pues se atrevió a cogerle la mano. Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella. Una mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está perdidamente enamorado de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo: -Sabes, creo que me tengo que ir durante un tiempo -Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida, y ella dijo:-No te preocupes porque yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la que te contaré todo lo que he hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de menos, y todo lo poco que nos falta para vernos. Él dijo que bueno, que vale: -Pero que si no te vas casi mejor, ¿no?. Pero se fue. Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era cierto aquello de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera vista existen, bueno, ¿es que acaso hay otros?. A los quince días puntualmente llegó la carta de ella, toda llena de besos y de caricias, de te echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían en la casa, se compró una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, porque eran su gran tesoro, porque vivía para leer las cartas que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así pasaron creo que diez años, quince, no me acuerdo. Y un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince día él se encontró el buzón vacío, y el alma partida en dos. Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro. Un día él salió de casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debía esconder algún gran tesoro, grandes riquezas, y realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte. Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta que le han robado lo que más quería, lo que le hacía sentirse vivo algunas tardes de domingo cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién sabe si falsas. Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor, declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y llevarla a la guarida no era moco de pavo. Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de encontrar alguna carta, o a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido sin saber ya qué hacer. El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer era tirarlas al río o quemarlas, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más joven de los ladrones era más bueno, y se le ocurrió una gran idea. Un día, nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el buzón ¿Adivina lo que se encontró?… Una carta. Los ladrones habían decidido mandarle las cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden. Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos, aquellos momentos en los que quizá un día leería la carta en la que ella diría: -Pronto estaré allí”
miércoles, 9 de mayo de 2012
Convergencia de Dos
martes, 24 de abril de 2012
Cambiando la Percepción del Género, no la Performatividad
lunes, 23 de abril de 2012
Más allá de la naturalización
domingo, 22 de abril de 2012
Mito del Privilegio Cisexual de Nacimiento
Julia Serano en Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity (Se traduce más o menos como: La Chica del Látigo. Una mujer transexual opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad.) Tomado de http://akntiendz.com/?p=6315
Soy...
la-que-no-pide-permiso
la-no-doy
la-tampoco-fío
la-que-se-multiplica
la-yo-misma
la-reflexiva-y-sin reveses-
la-que-va-a-donde-sea
la-que-no-se-calla
la-que-se-deja-la-barba
la-que-no-tiene-ni-un-pelo-de-tonta.
Sayak Valencia
jueves, 12 de abril de 2012
La chica del látigo
Personalmente, le doy la bienvenida a esta idea como un testimonio qué tan poca diferencia existe realmente entre las mujeres y los hombres. Creer que una mujer es una mujer a causa de sus cromosomas sexuales, de sus órganos reproductores, o de la socialización, niega la realidad de que todos y cada uno de nuestros días, nos la pasamos clasificando a cada persona que vemos, ya sea como hombre o como mujer, basándonos en un pequeño conjunto de señales visuales y en una tonelada de cosas asumidas. La única cosa que las mujeres compartimos es que todas somos percibidas como mujeres y tratadas en consecuencia. Como feminista, aguardo el momento en que finalmente iremos más allá de la idea de que la biología es el destino, y reconoceremos que las diferencias más importantes que existen entre las mujeres y los hombres en nuestra sociedad son los diferentes significados que le damos a unos y a otros cuerpos.
Julia Serano, fragmento de "La chica del látigo "
sábado, 7 de abril de 2012
Desayuno en Tiffany's
"Y cada pocos años nuestros cuerpos experimentan una remodelación completa; tanto si es deseable como si no lo es, nada más natural que el que cambiemos."
Truman Capote fragmento de "Desayuno en Tiffany's"
jueves, 22 de marzo de 2012
Conspiratio con Sicilia
Las trampas de la fe democrática
miércoles, 7 de marzo de 2012
La Coyotera
Los policías venían y cobraban cuota a mi mama que en ese tiempo trabajaba cuidando a las muchachas en la vecindad de la Coyotera. Como no tenía para darles moche les pagaba con servicio. Yo veía que ellos entraban muy orondos, hacían muchas burlas mientras de uno por uno pasaban a los cuartos a estar con ellas. Después mi mama se enfermó de los pulmones, adelgazó bastante hasta quedar en los puros huesos. No sabíamos qué la estaba acabando hasta que vinieron del centro de salud y nos sacaron sangre a todos.
Yo creía que la enfermedad que ella tenía era por tanto malpasarse y fumar, pero luego le siguió la diarrea, los llagas en sus partes, el algodoncillo en la garganta que no la dejaba tragar comida. Sufrió lo que no se imaginan.
Dos de sus amigas resultaron con lo mismo. Yo también le entré al jale a la edad de quince años. Así es la necesidad. Me enamoré de un cadete de la séptima zona. Me enseñó a cuidarme con condón, me prometió sacarme de allí y llevarme a vivir con él a su rancho de Veracruz. Yo estaba muy chamaco en aquel entonces, no sabía que andaba esa epidemia que luego se supo era cosa incurable, tremenda. Todos pensaban que era un mal puesto, como brujería, porque mi mama y las gentes fueron quedando chupados como si las estuviera desangrando un vampiro invisible cada noche. El soldadito ya no volvió al ver tanta calamidad, me dejó para siempre, me cambió por otro chavo. Yo vi morir a mi mamá y varias muchachas en mis brazos.
Hace poco vino uno que fue policía, aseguraba que aquí lo habíamos contagiado. La vecina le dijo que ya todas se habían muerto, que yo estaba limpio. Enrabiado, entró a mi casa con pistola y de coraje rompió la televisión, el ropero, los espejos y las pocas cosas que mi mamá me dejó o que yo había comprado con lo que sacaba de mi trabajo de repartir condones, dar platicas y animar a la gente a que se hiciera la prueba del sida. Lo que más me duele es que todas las muñecas que mi mamá guardaba en una vitrina quedaron sin cabeza, destrozadas. A ese fulano le dicen el Gorgojo. Me dijo que iba a regresar para darme un escarmiento porque ahora iba a entrar a jalar con los Zetas.
Asustado fui y di aviso a los del gobierno pero se rieron de mí. Pinche sidoso, pos qué esperabas, me respondieron. A un amigo también lo han amenazado porque anda dando metadona en lugar de heroína en los picaderos. Yo si creo que el Gorgojo es capaz de matarnos. El domingo salió en las noticias que a tres cuadras de aquí un comando de encapuchados ejecutó a una familia. Acribillaron a la abuela y sus tres nietos. Oyeron que la viejita le gritaba a un tal Gorgojo que por amor de Dios no se llevara a sus chamacos. La rafaguearon junto a los chamaquitos, dizque andaban vendiendo droga para otros jefes. Los niños iban apenas en quinto y sexto de primaria. Yo tengo mucho miedo, tanto que me dio parálisis en la mitad del cuerpo, si viene un c omando no podré ni siquiera correr. Antes era el sida lo que nos provocaba mucho espanto, ahora son los encapuchados que llegan en patrullas de la policía y tiran bala parejo. Polis y matones son de los mismos.
Joaquín Hurtado en "Crónica Sero".
No tengo miedo
Martillazos
Coger
Muy atrás quedó la lívida y persignada metrópoli que pretendió infructuosamente normar las faldas abajo del huesito chanchaquero y los escotes encima del gaznate. Nos cayó el sida y la devota anciana gritó: ¿Ya ven?, ¡por puercos!
Me dieron el VIH+ a mitad de la década ochentera. En esa época los congales donde fichaban las putas chimuelas aún estaban conminados al gueto de lo indecible. Hoy recuerdo con ternura el primer médico que me atendió en el Hospital Universitario. No entendía cómo un hombre puede obtener placer en la verga de otro pelado. Con los ojos del tamaño de platos escuchó mi testimonio. Lo agarré virgencito. Si no hubiera sido por el funesto motivo de nuestro coloquio, quien quita y hubiera jalado. El ñoño y velludo galeno no estaba nada mal…
Bajé a las cloacas y vericuetos de locas y mayates en el primer cuadro urbano. Cines, parques, bares, esquinas, discos, baños públicos y saunas; los sitios no pasaban de una tímida docena. Más acá de la silenciosa amenaza del sida y las extorsiones de la policía, yo alcancé mis más grandes éxitos allí donde la milicia hacía de su jornada franca un generoso rehilete. Hoy los soldados se fueron a cazar infelices. Qué solos quedamos suripantas, maricas y seroconversos en esta suicida explosión del deseo.
Con la llegada del Partido Acción Nacional al poder en los años noventa floreció el moderno Teiboldance. Anglicismo degenerado que nombra todo aquello que años atrás sólo existía como lejano lujo. La ciudad democratizó las nalgas siliconiadas y los pelos güeros que hablaban ucraniano. Tasó sus orificios en dólares.
Los regios han diversificado su oferta en el mercado sexual. Monterrey se solaza como perra en celo. Muestra orgullosa que en los asuntos sicalípticos no se queda atrás del primer mundo. La globalización desembarcó violentamente para ofrecer su menú mercantilizado. Aún a costa de la esclavitud sexual femenina y explotación de menores. Si el consumidor decide quedarse en casita para no maltratarse el cutis bajo la pertinaz lluvia de balazos, sólo basta un click para que cuaje el rapidín en las redes de la araña digital. Lo que pida el rey.
Sí, parece una casualidad histórica que con la llegada al poder local del partido conservador y promotor de los valores de la Familia, las noches se inflamaron con un puterío abundoso y descarado. Sí, podría pensarse que las políticas hipócritas y represivas alimentaron los apetitos prohibidos. A esas evidencias sumemos los escándalos recientes en el giro negrísimo de los casinos. Los dueños son los mismos políticos mochos que se rasgan las corbatas Armani cada vez que se les cuestiona por sus negocios oscuritos.
Por eso creo que con la actual estrategia en contra del narco, el presidente ha pavimentado la irrupción de una patria próvida en estupefacientes. Bien haiga él.
Culo y mota pa´todos. Atáscate marrano.
Joaquín Hurtado.
*Publicado en el número 188 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 1 de marzo de 2012
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Riesgo grande de un galán en metáfora de mariposa
lunes, 5 de diciembre de 2011
C P U T A
La Mecánica del Corazón (VI)
sábado, 3 de diciembre de 2011
La Mecánica del Corazón (V)
Jack: