miércoles, 18 de julio de 2012

La comprensión de la naturaleza de la Mujer Salvaje

La comprensión de la naturaleza de esta Mujer Salvaje no es una religión sino una práctica. Es una psicología en su sentido más auténtico: psukhèlpsych, alma; ology o logos, conocimiento del alma. Sin ella, las mujeres carecen de oídos para entender el habla del alma o percibir el sonido de sus propios ritmos internos. Sin ella, una oscura mano cierra los ojos interiores de las mujeres y buena parte de sus jornadas transcurre en un tedio semiparalizador o en vanas quimeras. Sin ella, las mujeres pierden la seguridad de su equilibrio espiritual. Sin ella, olvidan por qué razón están aquí, se agarran cuando sería mejor que se soltaran. Sin ella, toman demasiado o demasiado poco o nada en absoluto. Sin ella se quedan mudas cuando, en realidad, están ardiendo. Ella es la reguladora, el corazón espiritual, idéntico al corazón humano que regula el cuerpo físico.

Cuando perdemos el contacto con la psique instintiva, vivimos en un estado próximo a la destrucción, y las imágenes y facultades propias de lo femenino
no se pueden desarrollar plenamente. Cuando una mujer se aparta de su fuente básica, queda esterilizada, pierde sus instintos y sus ciclos vitales naturales y
éstos son subsumidos por la cultura o por el intelecto o el ego, ya sea el propio o el de los demás.

La Mujer Salvaje es la salud de todas las mujeres. Sin ella, la psicología femenina carece de sentido. La mujer salvaje es la mujer prototípica; cualquiera que sea la cultura, cualquiera que sea la época, cualquiera que sea la política, ella no cambia. Cambian sus ciclos, cambian sus representaciones simbólicas, pero en esencia ella no cambia. Es lo que es y ella es un todo. Se canaliza a través de las mujeres. Si éstas están aplastadas, ella las empuja hacia arriba. Si las mujeres son libres, ella también lo es. Afortunadamente, cuantas veces la hacen retroceder, ella vuelve a saltar hacia delante. Por mucho que se la prohíba, reprima, constriña, diluya, torture, hostigue y se la tache de insegura, peligrosa, loca y otros epítetos, ella vuelve a aflorar en las mujeres, de tal manera que hasta la mujer más reposada y la más comedida guarda un lugar secreto para ella. Hasta la mujer más reprimida tiene una vida secreta con pensamientos y sentimientos secretos lujuriosos y salvajes, es decir, naturales. Hasta la mujer más cautiva conserva el lugar de su yo salvaje, pues sabe instintivamente que algún día habrá un resquicio, una abertura, una ocasión y ella la aprovechará para huir.

Clarissa Pinkola Estés, "Mujeres que corren con los lobos" ("Cantando sobre los huesos")

martes, 17 de julio de 2012

Reencuentro con la Mujer Salvaje

Si las mujeres la han perdido, cuando la vuelvan a encontrar, pugnarán por conservarla para siempre. Una vez que la hayan recuperado, lucharán con todas sus fuerzas para conservarla, pues con ella florece su vida creativa; sus relaciones adquieren significado, profundidad y salud; sus ciclos sexuales, creativos, laborales y lúdicos se restablecen; ya no son el blanco de las depredaciones de los demás, y tienen el mismo derecho a crecer y prosperar según las leyes de la naturaleza. Ahora su cansancio—del—final—de—la—jornada procede de un trabajo y un esfuerzo satisfactorios, no del hecho de haber estado encerradas en un esquema mental, una tarea o una relación excesivamente restringidos. Saben instintivamente cuándo tienen que morir las cosas y cuándo tienen que vivir; saben cómo alejarse y cómo quedarse.

Cuando las mujeres reafirman su relación con la naturaleza salvaje, adquieren una observadora interna permanente, una conocedora, una visionaria, un oráculo, una inspiradora, un ser intuitivo, una hacedora, una creadora, una inventora y una oyente que sugiere y suscita una vida vibrante en los mundos interior y exterior. Cuando las mujeres están próximas a esta naturaleza, dicha relación resplandece a través de ellas. Esa maestra, madre y mentora salvaje sustenta, contra viento y marea, la vida interior y exterior de las mujeres.

Por consiguiente, aquí la palabra "salvaje" no se utiliza en su sentido peyorativo moderno con el significado de falto de control sino en su sentido original
que significa vivir una existencia natural, en la que la criatura posee una integridad innata y unos límites saludables. Las palabras "mujer" y "salvaje" hacen que las mujeres recuerden quiénes son y qué es lo que se proponen. Personifican la fuerza que sostiene a todas las mujeres.


Clarissa Pinkola Estés, "Mujeres que corren con los lobos" ("Cantando sobre los huesos")

lunes, 16 de julio de 2012

Tocar a la Puerta por la Mujer Salvaje




La llamo la Mujer Salvaje porque estas dos palabras en concreto, "mujer" y "salvaje", son las que crean el llamar o tocar a la puerta, la mágica llamada a la puerta de la profunda psique femenina. Llamar o tocar a la puerta significa literalmente tañer el instrumento del nombre para hacer que se abra una puerta.
Significa utilizar unas palabras que dan lugar a la abertura de un pasadizo. Cualquiera que sea la cultura que haya influido en una mujer, ésta comprende intuitivamente las palabras "mujer" y "salvaje". 

Cuando las mujeres oyen esas palabras, despierta y renace en ellas un recuerdo antiquísimo. Es el recuerdo de nuestro absoluto, innegable e irrevocable parentesco con el femenino salvaje, una relación que puede haberse convertido en fantasmagórica como consecuencia del olvido, haber sido enterrada por un exceso de domesticación y proscrita por la cultura circundante, o incluso haberse vuelto ininteligible. Puede que hayamos olvidado los nombres de la Mujer Salvaje, puede que ya no contestemos cuando ella nos llama por los nuestros, pero en lo más hondo de nuestro ser la conocemos, ansiamos acercarnos a ella; sabemos que nos pertenece y que nosotras le pertenecemos.

Nacimos precisamente de esta fundamental, elemental y esencial relación y de ella derivamos también en esencia. El arquetipo de la Mujer Salvaje envuelve el ser alfa matrilíneo. Hay veces en que la percibimos, aunque sólo de manera fugaz, y entonces experimentamos el ardiente deseo de seguir adelante. Algunas mujeres perciben este vivificante "sabor de lo salvaje" durante el embarazo, durante la lactancia de los hijos, durante el milagro del cambio que en ellas se opera cuando crían a un hijo o cuando cuidan una relación amorosa con el mismo esmero con que se cuida un amado jardín.

La existencia de la Mujer Salvaje también se percibe a través de la visión; a través de la contemplación de la sublime belleza. Yo la he percibido contemplando
lo que en los bosques llamamos una puesta de sol "de Jesús Dios". La he sentido en mi interior viendo venir a los pescadores del lago en el crepúsculo con las
linternas encendidas y, asimismo, contemplando los dedos de los pies de mi hijo recién nacido, alineados como una hilera de maíz dulce. La vemos donde la vemos, o sea, en todas partes.

Viene también a nosotras a través del sonido; a través de la música que hace vibrar el esternón y emociona el corazón; viene a través del tambor, del silbido,
de la llamada y del grito. Viene a través de la palabra escrita y hablada; a veces, una palabra, una frase, un poema o un relato es tan sonoro y tan acertado
que nos induce a recordar, por lo menos durante un instante, de qué materia estamos hechas realmente y dónde está nuestro verdadero hogar.

Clarissa Pinkola Estés, "Mujeres que corren con los lobos" ("Cantando sobre los huesos")

Cantando sobre los huesos II


Aunque entonces no la llamaba con este nombre, mi amor por la Mujer Salvaje nació cuando era una niña. Más que una atleta, yo era una esteta y mi único deseo era ser una caminante extasiada. En lugar de las sillas y las mesas, prefería la tierra, los árboles y las cuevas, pues sentía que en aquellos lugares podía apoyarme contra la mejilla de Dios. 

El río siempre pedía que lo visitaran después del anochecer, los campos ne-cesitaban que alguien los recorriera para poder expresarse en susurros. Las hogueras necesitaban que las encendieran de noche en el bosque y las historias necesitaban que las contaran fuera del alcance del oído de los mayores. 

Tuve la suerte de criarme en medio de la Naturaleza. Allí los rayos me en-señaron lo que era la muerte repentina y la evanescencia de la vida. Las crías de los ratones me enseñaron que la muerte se mitigaba con la nueva vida. Cuando desenterré unos "abalorios indios", es decir, fósiles sepultados en la greda, com-prendí que la presencia de los seres humanos se remontaba a muchísimo tiempo atrás. Aprendí el sagrado arte del adorno personal engalanándome la cabeza con mariposas, utilizando las luciérnagas como alhajas nocturnas y las ranas verde esmeralda como pulseras. 

Una madre loba mató a uno de sus cachorros mortalmente herido; así me enseñó la dura compasión y la necesidad de permitir que la muerte llegue a los moribundos. Las peludas orugas que caían de las ramas y volvían a subir con esfuerzo me enseñaron la virtud de la perseverancia, y su cosquilleo sobre mi brazo me enseñó cómo cobra vida la piel. El hecho de trepar a las copas de los árboles me reveló la sensación que el sexo me haría experimentar más adelante. 


Clarissa Pinkola Estés en "Mujeres que corren con los lobos", (Introducción: Cantando sobre los huesos). 

Ajedrez

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Ajedrez
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I
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En su grave rincón, los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero Los demora hasta el alba en su severo Ambito en que se odian dos colores.
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Adentro irradian mágicos rigores
Las formas: torre homérica, ligero Caballo, armada reina, rey postrero, Oblicuo alfil y peones agresores.
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Cuando los jugadores se hayan ido, Cuando el tiempo los haya consumido, Ciertamente no habrá cesado el rito.
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En el Oriente se encendió esta guerra Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
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II
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Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada Reina, torre directa y peón ladino Sobre lo negro y blanco del camino Buscan y libran su batalla armada

No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.
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También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero De negras noches y de blancos días.
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Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza De polvo y tiempo y sueño y agonías?

domingo, 15 de julio de 2012

Cantando sobre los huesos I


Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una  elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes. 


Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores. Han sido el blanco de aquellos que no sólo quisieran limpiar la selva sino también el territorio salvaje de la psique, sofocando lo instintivo hasta el punto de no dejar ni rastro de él. La depredación que ejercen sobre los lobos y las mujeres aquellos que no los comprenden es sorprendentemente similar.


Clarissa Pinkola Estés en "Mujeres que corren con los lobos", (Introducción: Cantando sobre los huesos). 

viernes, 6 de julio de 2012

El hallazgo de la manada

A veces a la Mujer Salvaje la Vida le falla desde el principio.

Muchas Mujeres son hijas de unos progenitores que en su infancia las estudiaban, preguntándose cómo era posible que aquella pequeña intrusa hubiera conseguido introducirse en la familia.

Otros progenitores se pasaban el rato con los ojos en blanco sin prestar la menor atención a su hija o bien la maltrataban o la miraban con frialdad.

Las Mujeres que han pasado por esta experiencia tienen que animarse.

Se han vengado siendo, sin culpa por su parte, un engorro al que sus padres han tenido que criar y una  espina clavada permanentemente en sus costados. Y hasta es muy posible que hoy en día sean capaces de causarles un profundo temor cuando llaman a su puerta.

No está del todo mal como justo castigo infligido por el inocente.

Hay que dedicar menos tiempo a pensar en lo que ellos no dieron.Y más tiempo a buscar a las personas que nos corresponden.

Es muy posible que una persona no pertenezca en absoluto a su familia biológica.

Es muy posible que, desde un punto de vista genético, pertenezca a su familia, pero por temperamento se incorpore a otro grupo de personas.

También cabe la posibilidad de que alguien pertenezca aparentemente a su familia, pero su alma se escape de un salto, corra calle abajo y sea glotonamente feliz zampándosepastelillos espirituales en otro sitio…

"Mujeres que corren con lobos"- Clarissa Pínkola Estés.
Capitulo 6.- El Hallazgo de la Manada

domingo, 27 de mayo de 2012

Las Cartas del Amor

Eduardo Galeano
Ismael Serrano 


Eduardo Galeano, un escritor uruguayo al que no conozco. 
Ismael Serrano, un gran cantautor.


La primera vez que escuché a Galeano, fue por un compañero. No le di importancia.
La segunda vez que escuché a Galeano fue en una entrevista con Ricardo Rocha. Tampoco le di importancia.


Y no porque no fuera importante, si no que Rocha se me hace un pseudo-intelectual, y no me gusta nada de lo que hace, ni lo que dice.


La tercera vez que escuché a Galeano, fue en una canción-relato de Ismael Serrano. Aqui empieza lo interesante.


Hasta ahora sigue sin interesarme Galeano, igual mas tarde vuelve viene el interés.


Asi que por ahora, le dejo la versión de Ismael Serrano, y dejó el cuento de Galeano.


"No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta."  Eduardo Galeano



“Ellos se conocieron por casualidad, que es como se suelen encontrar los grandes amores, casi siempre por casualidad, por una llamada equivocada, por un encuentro fortuito. A ellos lo que les paso fue que él había quedado en aquel café con una persona que no vino, y claro, la vio a ella sentada en la mesa del café, radiante, así que, harto de esperar no se cortó un pelo y dijo: -Bueno, ya que he venido hasta aquí, no puedo desaprovechar esta ocasión. Se acercó a la mesa y dijo: -¿Me permite?-Por supuesto Esto sólo suele pasar en las historias que te cuentan otros, nunca en la vida real, por lo general cuando dices: -¿Me permites?, dicen -¿De qué? A lo mejor ella estaba esperando a alguien que tampoco vino, quién sabe, yo qué sé, habrá que inventar otra historia en la que ella le dice ¿De qué?, en este caso ella lo invito a él para que se sentase, y él se sentó. Y claro, no había de que hablar, y: -¿y qué lees? Lo malo fue que él no había leído nada del escritor que ella estaba leyendo, y ya mal, empezamos mal, muy mal, por ahí no. -Pues bonito día Pero enseguida empezaron a profundizar, porque ella dijo: -Sí la verdad es que hace un bonito día Y aunque no lo hiciera. Pero poco a poco él fue venciendo esa timidez que le caracteriza y fueron profundizando. Al principio él para llamar su atención contó alguna mentira, que si era escritor, luego reconoció que nunca le habían publicado nada, pero eso vino más tarde, cuando ya se conocían más, cuando pasaron del café a la habana con coca cola. Por entonces ya estaban descubriendo que tenían más afinidades de las que pensaban al principio, y compartían gustos cinematográficos, y por eso fue que él le dijo: -Oye, y si vamos a ver esta, ¿has visto La vida es bella? Y ella:-No-Oye, quedamos el fin de semana-Vale Y aquel fin de semana pues, yo no sé muy bien si para sorprenderla o no, pero el caso es que él rompía a llorar en cada escena en la que salía el chaval pequeño, esto a ella le enterneció, yo quiero pensar que era de verdad. Resulta que coincidían en más gustos, y también en los musicales, y le dijo: -Oye, este fin de semana toca Ismael Serrano-Ismael ¿qué?-Pero a ti, ¿te gustan los cantautores?-Los de verdad me gustan Pero él le convenció a ella y fueron. Cuando él empezó a cantar aquella de “Vértigo”, pues se atrevió a cogerle la mano. Y poco a poco se fueron inevitablemente enamorando, pero no por esto de Ismael Serrano, ni por el Vértigo, quizá más por aquello de llorar con La vida es bella. Una mañana él se levanta y al abrir los ojos se da cuenta de que está perdidamente enamorado de ella, y quedaron entonces en aquel café en el que se conocieron por casualidad. Los momentos importantes suelen coincidir casi siempre en los mismos sitios, no estoy muy seguro de lo que acabo de decir, pero es una buena frase. Pero fue en aquel café en donde ella le dijo: -Sabes, creo que me tengo que ir durante un tiempo -Yo te iba a decir casi lo contrario, que te quedaras conmigo para toda la vida, y ella dijo:-No te preocupes porque yo estaré esperando el día que vuelva para retomar contigo este camino que emprendimos, además, cada quince días puntualmente te mandaré una carta en la que te contaré todo lo que he hecho, todo lo que siento, todo lo mucho que te echo de menos, y todo lo poco que nos falta para vernos. Él dijo que bueno, que vale: -Pero que si no te vas casi mejor, ¿no?. Pero se fue. Fue entonces cuando descubrió que aquello no tenía remedio y que estaba perdidamente enamorado, que no había ningún elixir que hiciera que la olvidase, que no era cierto aquello de que un clavo saca otro clavo, que a veces es cierto que los amores a primera vista existen, bueno, ¿es que acaso hay otros?. A los quince días puntualmente llegó la carta de ella, toda llena de besos y de caricias, de te echo de menos, él lloró, y esta vez era de verdad. Y guardaba las cartas con mucho cariño encima de la mesilla. Pasaron quince días, y otros quince, y otros quince, y otros quince, y las cartas se iban acumulando. Y su vida consistía en esperar a que llegara el decimoquinto día, abrir el buzón y encontrar la carta de amor en la que ella prometía volver, esperar esa carta en la que ella le diría que volvía pronto. Y pasaron años, muchos años, y ya las cartas casi no cabían en la casa, se compró una gran caja fuerte para guardar todas las cartas, porque eran su gran tesoro, porque vivía para leer las cartas que ella le había escrito, porque ella era lo que más quería, y así pasaron creo que diez años, quince, no me acuerdo. Y un día ella, sin saber cómo ni por qué, dejó de escribir, y al quince día él se encontró el buzón vacío, y el alma partida en dos. Ahora solo podía vivir del recuerdo, leyendo las cartas que ella le había escrito con tanto cariño, aquellas cartas eran su mayor tesoro. Un día él salió de casa, porque tenía que salir, y unos ladrones entraron en su casa. Al ver allí la gran caja fuerte no se lo pensaron dos veces, porque pensaron que debía esconder algún gran tesoro, grandes riquezas, y realmente no era. Y se llevaron la gran caja fuerte. Imagínate la desolación de nuestro protagonista cuando llega a su casa y se da cuenta que le han robado lo que más quería, lo que le hacía sentirse vivo algunas tardes de domingo cuando no sonaba el jodido teléfono, cuando releía aquellas cartas y aquellas promesas quién sabe si falsas. Suele pasar que los ladrones son buenas personas, y este era el caso. Pero imagínate la cara de los ladrones cuando abren la caja fuerte y se encuentran montones de cartas de amor, declaraciones imposibles. El jefe de los ladrones se enfadó un poquito, pues la caja pesaba, y llevarla a la guarida no era moco de pavo. Nuestro hombre vagaba casi moribundo por las calles de su ciudad, con la esperanza de encontrar alguna carta, o a alguien que le hablara de una gran caja fuerte llena de cartas, perdido sin saber ya qué hacer. El jefe ladrón lo que dijo es que aquellas cartas lo que había que hacer era tirarlas al río o quemarlas, lo que fuera, pero que desaparecieran de inmediato. Pero el más joven de los ladrones era más bueno, y se le ocurrió una gran idea. Un día, nuestro hombre llegó a casa después de estar buscando toda una tarde, y al abrir el buzón ¿Adivina lo que se encontró?… Una carta. Los ladrones habían decidido mandarle las cartas tal y como ella se las había mandado, puntualmente cada quince días, por riguroso orden. Ahora él resucitaba con la esperanza de revivir aquellos momentos, aquellos momentos en los que quizá un día leería la carta en la que ella diría: -Pronto estaré allí”

miércoles, 9 de mayo de 2012

Convergencia de Dos

I

  En soledad de mar,

  muy lejos de la vanidad del hombre,

del Orgullo Vital que la planeara, yace tranquilamente.



II

  Aposentos de acero, extintas ya las piras

  de todos sus salamandrinos fuegos,

son traspasados por las frías corrientes, vueltos liras de rítmicas mareas.



III

  En los espejos, creados con el fin

  de enmarcar al magnate,

se desliza –grotesco y viscoso, callado, indiferente– un gusano de mar.



IV

  Las alegres alhajas, diseñadas

  para arrobar las mentes sensitivas,

yacen yertas y todos sus fulgores son nimios, negros, nulos.



V

  Peces con ojos de menguante luna

  miran aquel dorado equipo desde cerca

y se preguntan: "¿Qué hace aquí abajo tamaña petulancia?"



VI

  Pues bien: mientras se estaba construyendo

  esta criatura de ala surcadora,

el Destino Inmanente, que todo lo remueve y lo propulsa,



VII

  le preparó un siniestro compañero

  a ella, tan graciosamente grande:

un Figurín de Hielo, por entonces obeso y apartado.



VIII

  Mientras crecía la elegante nave

  en estatura, gracia y colorido,

a una distancia oscura y silenciosa también crecía el Iceberg.



IX

  Parecían ser dos desconocidos:

  ningún ojo mortal pudo advertir

la soldadura íntima de su postrera historia.



X

  O señal de que fueran orillados

  por rutas coincidentes

a ser, poco después, las mitades perfectas de un Augusto suceso.



XI

  Hasta que la Hilandera de los Años

  dijo: "¡Ahora!" Y cada quien lo oye,

se consolida la consumación y hace estremecer dos hemisferios. ~



Por Thomas Hardy. Versión de Hernán Bravo Varela. Tomado de la revista "Letras Libres", edición de Abril de 2012.


martes, 24 de abril de 2012

Cambiando la Percepción del Género, no la Performatividad


Yo argumentaría que el sexo social no se produce ni se propaga por la forma en que nosotros como individuos “desempeñamos” o “hacemos” nuestro género, sino que se encuentra en las percepciones e interpretaciones que los demás hacen de nosotros.  Puedo modificar mi propio género todo lo que quiera, pero eso no cambiará el hecho de que la gente seguirá asignando de forma compulsiva un género para mí y que me verá a través de los lentes distorsionados del sobrentendido cisexual y heterosexual.
Mientras que no hay expresión de género capaz de subvertir el sistema de género tal y como lo conocemos, sí en cambio es cierto que aún así podemos instituir el cambio en ese sistema. Sin embargo, tal cambio no vendrá por la gestión de la forma en que “hacemos” nuestro propio género, sino con el desmantelamiento de nuestro propio derecho cisexual a la apropiación del género. Si de verdad queremos poner fin a toda forma de opresión basada en el género, entonces debemos comenzar por asumir la responsabilidad por nuestras propias percepciones y presunciones. Lo más radical que cualquiera de nosotros puede hacer es dejar de proyectar sus propias creencias acerca del género de los demás en sus comportamientos y en sus cuerpos.

Julia Serano en Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity (Se traduce más o menos como: La Chica del Látigo.  Una mujer transexual opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad.) Tomado de http://akntiendz.com/?p=6315

lunes, 23 de abril de 2012

Más allá de la naturalización


”La mayoría de las personas cisexuales quiere creer que su masculinidad o su feminidad son “naturales,” de la misma manera que la mayoría de los heterosexuales quieren creer que su orientación sexual es “natural.” De hecho, si observamos espectro más amplio de los temas sociales y de clase en general, uno puede darse cuenta que existen muchas personas con la tendencia a “naturalizar” de alguna manera sus propios privilegios -ya se trate de personas ricas que tratan de justificar el enorme desequilibrio que se da entre ricos y pobres apropiándose de la teoría de la selección natural de Darwin, o de personas blancas que hacen afirmaciones en el sentido de que ellas son más inteligentes o tienen más éxito que la gente de color debido a su biología o a sus genes.  En lo que se refiere al tema del género, “natural” es la carta que marca el triunfo último, ya que saca de la mesa de discusión las cuestiones que son realmente importantes -los privilegios y los prejuicios- y enmarca por anticipado los puntos de vista reales y legítimos de las minorías sexuales presentándolos como asuntos que van “contra natura” o que son “artificiales,” y por lo tanto indignos de cualquier consideración seria.
Es por todas estas razones que prefiero el término cisexual para referirme a las personas no-transexuales.  Este término apela a la única diferencia relevante a la hora de hablar de la diferencia entre la población en general y aquellas de nosotras que somos personas transexuales: Las personas cisexuales únicamente han experimentado su sexo subconsciente y su sexo físico como alineados.

Julia Serano en Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity (Se traduce más o menos como: La Chica del Látigo.  Una mujer transexual opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad.) Tomado de http://akntiendz.com/?p=6315

domingo, 22 de abril de 2012

Mito del Privilegio Cisexual de Nacimiento

En el campo de las interacciones sociales, la única diferencia entre mi género como mujer transexual y el de ellas como mujeres cisexuales es que mi feminidad generalmente es maliciosamente caracterizada como de segunda clase, como ilegítima, como una imitación de la de ellas.  Y la mayor diferencia entre la historia de mi vida como mujer y la de ellas es que yo he tenido que luchar por mi derecho a ser reconocida como mujer, mientras que ellas han tenido el privilegio de simplemente darlo por hecho.


Julia Serano en Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity (Se traduce más o menos como: La Chica del Látigo.  Una mujer transexual opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad.) Tomado de http://akntiendz.com/?p=6315

Soy...

Soy:
la-que-no-pide-permiso
la-no-doy
la-tampoco-fío
la-que-se-multiplica
la-yo-misma
la-reflexiva-y-sin reveses-
la-que-va-a-donde-sea
la-que-no-se-calla
la-que-se-deja-la-barba
la-que-no-tiene-ni-un-pelo-de-tonta.


Sayak Valencia

jueves, 12 de abril de 2012

La chica del látigo

Personalmente, le doy la bienvenida a esta idea como un testimonio qué tan poca diferencia existe realmente entre las mujeres y los hombres.  Creer que una mujer es una mujer a causa de sus cromosomas sexuales, de sus órganos reproductores, o de la socialización, niega la realidad de que todos y cada uno de nuestros días, nos la pasamos clasificando a cada persona que vemos, ya sea como hombre o como mujer, basándonos en un pequeño conjunto de señales visuales y en una tonelada de cosas asumidas.  La única cosa que las mujeres compartimos es que todas somos percibidas como mujeres y tratadas en consecuencia. Como feminista, aguardo el momento en que finalmente iremos más allá de la idea de que la biología es el destino, y reconoceremos que las diferencias más importantes que existen entre las mujeres y los hombres en nuestra sociedad son los diferentes significados que le damos a unos y a otros cuerpos.

Julia Serano, fragmento de "La chica del látigo "

sábado, 7 de abril de 2012

Desayuno en Tiffany's

"Y cada pocos años nuestros cuerpos experimentan una remodelación completa; tanto si es deseable como si no lo es, nada más natural que el que cambiemos."

Truman Capote fragmento de "Desayuno en Tiffany's"

jueves, 22 de marzo de 2012

Conspiratio con Sicilia


…el anarquismo es imposible en la vida política ("No lo merecemos", decía Borges). Su vigencia es moral. Por eso prefiero esa variante suave del anarquismo que es el liberalismo. Más que una ideología es una actitud: una disposición a razonar y argumentar, no a imponer; a demostrar y fundamentar, no a vociferar. El liberalismo, en su esencia, no tiene que ver con la voluntad de poder sino con la voluntad de saber. El liberalismo no tiene fe en la fe sino en la verdad objetiva. Por todo ello, como acuerdo de vida en común, el marco natural del liberalismo no es el amor, que –como sostiene Sicilia– es "inadministrable". Su marco natural es la tolerancia, que consiste en el respeto radical a la persona humana, a la humanidad del otro, a lo que el otro es y a lo que el otro piensa.

Fragmento de "Conspiratio con Sicilia" de Enrique Krauze tomado de "Diálogo sobre la Democracia" de la Revista "Letras Libres", edición Febrero 2012.

Las trampas de la fe democrática


La verdadera democracia, la democracia en su sentido real, no es el voto ni las elecciones libres –aunque la apoyen–, no es una cuestión de administraciones institucionales ni de arreglos entre ellas y sus consejos especializados llamados partidos, cámaras y secretarías, mucho menos el libre mercado o el asalto al poder de los redentores; no es, en suma, un sistema, "sino –dice Douglas Lummis– un proyecto histórico que la gente manifiesta luchando por él". O mejor, una experiencia que repentinamente aparece, en medio del invierno que produce el Estado, "el más frío de los monstruos fríos", dice Nietzsche, y las fracturas de la historia, como una breve primavera. Es, por lo tanto, un aparecer, un milagro que la gente permite dándole voz y presencia a los sin voz y generando relaciones de confianza y de apoyo mutuo más allá de cualquier estructura administrativa, como sucedió en 1968, como sucede hoy con los zapatistas en sus comunidades, en los campamentos de los Indignados, de los Occupy, de la Primavera Árabe o en las grandes marchas y caravanas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. No es una guerra ni una competencia. Son momentos dichosos en los que la igualdad, la libertad y la fraternidad se realizan en las fracturas del poder y de la historia.

Fragmento de "Las trampas de la fe democrática" de Javier Sicilia tomado de "Diálogo sobre la Democracia" de la Revista "Letras Libres", edición Febrero 2012.

miércoles, 7 de marzo de 2012

La Coyotera


Los policías venían y cobraban cuota a mi mama que en ese tiempo trabajaba cuidando a las muchachas en la vecindad de la Coyotera. Como no tenía para darles moche les pagaba con servicio. Yo veía que ellos entraban muy orondos, hacían muchas burlas mientras de uno por uno pasaban a los cuartos a estar con ellas. Después mi mama se enfermó de los pulmones, adelgazó bastante hasta quedar en los puros huesos. No sabíamos qué la estaba acabando hasta que vinieron del centro de salud y nos sacaron sangre a todos.


Yo creía que la enfermedad que ella tenía era por tanto malpasarse y fumar, pero luego le siguió la diarrea, los llagas en sus partes, el algodoncillo en la garganta que no la dejaba tragar comida. Sufrió lo que no se imaginan.


Dos de sus amigas resultaron con lo mismo. Yo también le entré al jale a la edad de quince años. Así es la necesidad. Me enamoré de un cadete de la séptima zona. Me enseñó a cuidarme con condón, me prometió sacarme de allí y llevarme a vivir con él a su rancho de Veracruz. Yo estaba muy chamaco en aquel entonces, no sabía que andaba esa epidemia que luego se supo era cosa incurable, tremenda. Todos pensaban que era un mal puesto, como brujería, porque mi mama y las gentes fueron quedando chupados como si las estuviera desangrando un vampiro invisible cada noche. El soldadito ya no volvió al ver tanta calamidad, me dejó para siempre, me cambió por otro chavo. Yo vi morir a mi mamá y varias muchachas en mis brazos.


Hace poco vino uno que fue policía, aseguraba que aquí lo habíamos contagiado. La vecina le dijo que ya todas se habían muerto, que yo estaba limpio. Enrabiado, entró a mi casa con pistola y de coraje rompió la televisión, el ropero, los espejos y las pocas cosas que mi mamá me dejó o que yo había comprado con lo que sacaba de mi trabajo de repartir condones, dar platicas y animar a la gente a que se hiciera la prueba del sida. Lo que más me duele es que todas las muñecas que mi mamá guardaba en una vitrina quedaron sin cabeza, destrozadas. A ese fulano le dicen el Gorgojo. Me dijo que iba a regresar para darme un escarmiento porque ahora iba a entrar a jalar con los Zetas.


Asustado fui y di aviso a los del gobierno pero se rieron de mí. Pinche sidoso, pos qué esperabas, me respondieron. A un amigo también lo han amenazado porque anda dando metadona en lugar de heroína en los picaderos. Yo si creo que el Gorgojo es capaz de matarnos. El domingo salió en las noticias que a tres cuadras de aquí un comando de encapuchados ejecutó a una familia. Acribillaron a la abuela y sus tres nietos. Oyeron que la viejita le gritaba a un tal Gorgojo que por amor de Dios no se llevara a sus chamacos. La rafaguearon junto a los chamaquitos, dizque andaban vendiendo droga para otros jefes. Los niños iban apenas en quinto y sexto de primaria. Yo tengo mucho miedo, tanto que me dio parálisis en la mitad del cuerpo, si viene un c omando no podré ni siquiera correr. Antes era el sida lo que nos provocaba mucho espanto, ahora son los encapuchados que llegan en patrullas de la policía y tiran bala parejo. Polis y matones son de los mismos.


Joaquín Hurtado en "Crónica Sero".

No tengo miedo

Hivid 0.75 mg tabletas (noventa) Tomar 1 c/8 hrs.Azitrocin 500 mg tabletas (seis) Tomar 1 al día por seis días.

NO TENGO MIEDO.

¿Qué son, después de todo, tres sexenios sin dinero para medicinas, camas o condones? ¡Carajo! ¿Qué son, vaya, las declaraciones de los curas?

NO TENGO MIEDO.

Protegerte con la inmaculación para que nadie te lleve a la hoguera porque tienes SIDA.

NO TENGO MIEDO.

Que en las fiestas hay quienes fomentan la burla a costa de los sidosos.

NO TENGO MIEDO.

Que el padre oyó lo del SIDA y puso cara de fotocopiada misericordia.

NO TENGO MIEDO.

Rolo tiene SIDA, Rolo tiene SIDA, Rolo tiene SIDA

NO TENGO MIEDO.

Tantos amigos que se han ido y que pudieran seguir aquí, como tú, querido.

NO TENGO MIEDO.

Hay días de ya se me olvida y días de no puedo acordarme. Hay días de nuevos amigos y nuevos adioses.

NO TENGO MIEDO.

Vienes de despedirlo, de padecer el silencio impotente y pasa un coche de donde salen gritos furiosamente familiares: "Te jodimos, cabrón".

NO TENGO MIEDO.

Que por las mañanas llegue tu padre y te diga: "Buenos días putito" y por las noches: "Ya llegué
putito.

NO TENGO MIEDO.

Ya no tardan las pústulas y los ojos sumidos.

NO TENGO MIEDO.
No me quieren en la oficina, tengo qué decirle a mis padres y a mis hermanos de "esto".

NO TENGO MIEDO.

Joaquín Hurtado en "Crónica Sero"

Martillazos

Hace frío. Duelen los pulmones que no llenan de aire. Me hago ovillo. Hoy cumplí cincuenta años, la mitad de ellos como portador. Traigo un mensaje enredado en la lengua, una noticia que no alebresta, un evangelio que ya nadie quiere comprar. Hago un esfuerzo y me incorporo.

Subo los escalones hasta el cuartito en la azotea, pregunto a los chavos si ya mataron a dios. Los miro mientras se echan otro militar, en un exuberante tiro al blanco con tecnología LCD. Los guarros chamacos invierten su preciosa eternidad frente a la consola de videojuegos descuartizando oficiales. Hasta que les da hambre y piden a gritos otra pizza con anchoas y cebolla.

Mariguana y Efavirenz hacen una combinación perfecta para los rucos alcahuetes de la decadencia juvenil. Los chavales me han custodiado con esmero hasta mi entrada triunfal en la oquedad de este domingo. Con manos tembeleques les mendigo el porro vespertino.

Ellos son los verdaderos héroes de la batalla que yo he perdido en el catre y ellos libran en las calles toreando milicias. Con tal de mantenerme sosegado en las horas infecciosas, yo los retribuyo con mi pensión de burócrata disecado.

Es cuestión de saber respetar el sentido histórico que les pertenece. Ellos son dueños del futuro. Un lugar que yo sé que no existe pero que a sus novias aún les hace bonita ilusión. Los chavales artillados deambulan en la estrecha playa existencial donde sólo se amanece para morir. Gente así merece un trato distinguido.

De ellos aprendí el arte insolente de estar en el mundo. Pura estética del yo inservible. Políticas extremas del escombro. Me he colocado en el espacio de la callada rendición, bajo el auspicio de la famosa caída del pulpo cadavérico. Sobreentendidos del amor filial.

Pregunto a los chicos si la cifra que aparece en la pantalla es el puntaje acumulado por cada baja infligida al cuerpo de élite. Me ignoran. Aplaudo.

Aspiro el humo rudo de la mota. Quien vive con sida bajo una de las guerras más sanguinarias del orbe desarrolla esta dejadez cómplice. Me mantengo en la feliz reserva junto a quienes ya sellaron su destino. Los chavos se madrean, se solazan en la reyerta del software poderoso que les emociona hasta el aullido. Soy un espectro que se agazapa en la claridad del siguiente mazazo de grifa.

Mi habla se hunde, se atasca, no fluye. El tiempo colapsa. Me absorbe una dulce somnolencia. La yesca me saca flemas con textura de cascajo. Duele el martillo marro del corazón. Soy sólo el tío puto y desechable. Y ya no tengo remedio.

Joaquín Hurtado, tomado de "Crónica Sero".

Coger


Muy atrás quedó la lívida y persignada metrópoli que pretendió infructuosamente normar las faldas abajo del huesito chanchaquero y los escotes encima del gaznate. Nos cayó el sida y la devota anciana gritó: ¿Ya ven?, ¡por puercos!
Me dieron el VIH+ a mitad de la década ochentera. En esa época los congales donde fichaban las putas chimuelas aún estaban conminados al gueto de lo indecible. Hoy recuerdo con ternura el primer médico que me atendió en el Hospital Universitario. No entendía cómo un hombre puede obtener placer en la verga de otro pelado. Con los ojos del tamaño de platos escuchó mi testimonio. Lo agarré virgencito. Si no hubiera sido por el funesto motivo de nuestro coloquio, quien quita y hubiera jalado. El ñoño y velludo galeno no estaba nada mal…
Bajé a las cloacas y vericuetos de locas y mayates en el primer cuadro urbano. Cines, parques, bares, esquinas, discos, baños públicos y saunas; los sitios no pasaban de una tímida docena. Más acá de la silenciosa amenaza del sida y las extorsiones de la policía, yo alcancé mis más grandes éxitos allí donde la milicia hacía de su jornada franca un generoso rehilete. Hoy los soldados se fueron a cazar infelices. Qué solos quedamos suripantas, maricas y seroconversos en esta suicida explosión del deseo.
Con la llegada del Partido Acción Nacional al poder en los años noventa floreció el moderno Teiboldance. Anglicismo degenerado que nombra todo aquello que años atrás sólo existía como lejano lujo. La ciudad democratizó las nalgas siliconiadas y los pelos güeros que hablaban ucraniano. Tasó sus orificios en dólares.
Los regios han diversificado su oferta en el mercado sexual. Monterrey se solaza como perra en celo. Muestra orgullosa que en los asuntos sicalípticos no se queda atrás del primer mundo. La globalización desembarcó violentamente para ofrecer su menú mercantilizado. Aún a costa de la esclavitud sexual femenina y explotación de menores. Si el consumidor decide quedarse en casita para no maltratarse el cutis bajo la pertinaz lluvia de balazos, sólo basta un click para que cuaje el rapidín en las redes de la araña digital. Lo que pida el rey.
Sí, parece una casualidad histórica que con la llegada al poder local del partido conservador y promotor de los valores de la Familia, las noches se inflamaron con un puterío abundoso y descarado. Sí, podría pensarse que las políticas hipócritas y represivas alimentaron los apetitos prohibidos. A esas evidencias sumemos los escándalos recientes en el giro negrísimo de los casinos. Los dueños son los mismos políticos mochos que se rasgan las corbatas Armani cada vez que se les cuestiona por sus negocios oscuritos.
Por eso creo que con la actual estrategia en contra del narco, el presidente ha pavimentado la irrupción de una patria próvida en estupefacientes. Bien haiga él.
Culo y mota pa´todos. Atáscate marrano.


Joaquín Hurtado. 
*Publicado en el número 188 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 1 de marzo de 2012



miércoles, 28 de diciembre de 2011

Riesgo grande de un galán en metáfora de mariposa

Vidrio animado que en la lumbre atinas
con la tiniebla en que tu vida yelas, 
y al breve tiempo del morir anhelas
en la circunferencia que caminas.

En poco mar de luz ve oscuras ruinas,
nave que desplegaste vivas velas;
la más fúnebre noche que recelas
se enciende entre la luz que te avecinas.

No retire tu espíritu cobarde
el vuelo de la luz donde te ardías,
abrásate en el riesgo que buscabas.

Dichosamente entre sus lumbres arde,
porque al dejar de ser lo que vivías
te empezaste a volver en lo que amabas.

Luis de Sandoval Zapata.

lunes, 5 de diciembre de 2011

C P U T A


La computadora en blanco
me mira
burlona;
la soberbia emperatriz
            que derrocó al cuadernillo
la noche que se comió
las plumas y los lápices
sólo para mostrarme lo ágil
que puede ser con las teclas.
de haber sabido que me saldría
            muy culata
por el tiro;
ni me fijo,
me hago pendejo como con el bajo…
pero es tan dame más,
tan te reto a que no puedes.
La muy puta
con tal de que le manoseé las haches
y le pula la eñe quedito
es capaz de hipnotizarme
o darme toques muy campante.

Quesque la desaprovecho,
me revienta:
nomás me quieres pascribir
pudiendo  hacer música
o diseñando aviones,
sólo me utilizas,
a lo que yo respondo:
tranquila, flojita, flojita.
Hay que ver cómo se pone
cuando estoy de viaje
y se cela de la libreta.
Y luego escríbeme, escríbeme así
no lo pienses
tecléame
ábreme el espacio
lléname de jotas las igriegas
sóplame en la equis
dame des, más des
ponme en eme
así
así
a que no te atreves
            a chuparme el arroba
a que no me enfalas la efe completa
más rápido
más rápido.

Pero qué decir de las machacantes
sequías de actividad,
de los bloqueos de inspiración,
si cada poco me sale con su
error al tratar de ejecutar
mande un informe a mi distribuidor,
yo le doy a entender a ésta vieja:
quiún diadestos
me consigo una chiquitita
            con más capacidá,
ella sólo contesta
que entre más pequeña
            más compleja
que primero consiga un manual
en el arte de los sistemas,
que su autluk su opdeit su ram,
luego no encuentro tal poema
            o tal tarea
tal archivo no existe
            ni nunca existió.

Y tiene razón;
la muy jija de su regenérica madre,
necesito un manual
pero de redacción,
los sistemas me dan  miedo.

Poema de Eduardo Ribé tomado del "Divagatorio", y éste de "De la hoja al cenicero".